Círculo de Lectores Borgianos I

Círculo de Lectores Borgianos I. 

Con la idea de compartir miradas, experiencias, reflexiones y perspectivas de la vasta obra de Borges abrimos un espacio de lectura, enriquecido por los comentarios de cada uno de los lectores.  Este círculo está dirigido tanto a eximios expertos de su obra como para aquellos que deseen iniciarse en su literatura, de esta manera todos aprenderemos sobre las distintas experiencias volcadas por cada lector.  

Sostengo, sin eludir la polémica, que todo el universo literario podría encontrarse en la obra de Borges.  Entiendo que el mundo de las letras es infinito, pero también siento que la obra de Borges lo sea. Tal vez la culpa de este mirada la tenga un profesor de literatura que he tenido de adolescente, cuando una vez me dijo algo que ha quedado felizmente grabado en mis recuerdos y que hoy pretendo regalarte: “Si tu leyeras las obras completas de Borges y exploraras en cada referencia y buscaras cada palabra que no conozcas y te adentraras en cada una de las puertas que el autor sugiere abrir, al cabo de unos años habrás descifrado la literatura universal”. Su consejo me resultaba demasiado ambicioso y hasta algo poético, pero un tanto exagerado o al menos poco realista. Sin embargo la empresa de leer y releer las obras completas acompañado por una enciclopedia o un diccionario me seducía. Tal vez este ejercicio no me deparara, al confín de la larga travesía, el hecho de descifrar todo la literatura universal, pero si la más relevante.

Es por esto que te invito a que recorramos juntos algunos cuentos de Borges con una guía de referencia para abordarlos con profundidad. Comenzaremos con algunos cuentos de Ficciones como por ejemplo el que proponemos esta semana: El tema del Traidor y el Héroe. Guía de Lectura (También podrás encontrar en este blog la guía de lectura de Tlön Uqbar, Orbis Tertius). La guía de lectura sirve de consulta paralela a la lectura del cuento y su propósito es facilitar un apoyo para que cada lector pueda recurrir mientras aborda el relato atendiendo aquellas dudas que pudieran surgir. La invitación está sobre la mesa: Abrir el libro, adentrarnos en las páginas de Ficciones y explorarla con nuevos ojos. 

Debajo podrán encontrar el cuento completo. Espero tus comentarios al final del post para abrir el debate literario. Cualquier sugerencias para próximas guías de lectura serán bienvenidas.

Esteban Pinotti.

Tema del traidor y del héroe

Sho the Platonic Year Whirls out new right and wrong Whirls in the old instead; All men are dancers and their tread Goes to the barbarous clangour of a gong. W B. YEATS, The Tower

Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.

La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, la república de Venecia, algún Estado sudamericano o balcánico… Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. El narrador se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Browning y de Hugo, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.

Kilpatrick fue un conspirador, un secreto y glorioso capitán de conspiradores; a semejanza de Moisés que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida, Kilpatrick pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado. Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte; las circunstancias del crimen son enigmáticas; Ryan, dedicado a la redacción de una biografía del héroe, descubre qué el enigma rebasa lo puramente policial. Kilpatrick fue asesinado en un teatro; la policía británica no dio jamás con el matador; los historiadores declaran que ese fracaso no empaña su buen crédito, ya que tal vez lo hizo matar la misma policía. Otras facetas del enigma inquietan a Ryan. Son de carácter cíclico: parecen repetir o combinar hechos de remotas regiones, de remotas edades. Así, nadie ignora que los esbirros que examinaron el cadáver del héroe hallaron una carta cerrada que le advertía el riesgo de concurrir al teatro, esa noche; también julio César, al encaminarse al lugar donde lo aguardaban los puñales de sus amigos, recibió un memorial que no llegó a leer, en que iba declarada la traición, con los nombres de los traidores. La mujer de César, Calpurnia, vio en sueños abatida una torre que le había decretado el Senado; falsos y anónimos rumores, la víspera de la muerte de Kilpatrick, publicaron en todo el país el incendio de la torre circular de Kilgarvan, hecho que pudo parecer un presagio, pues aquél había nacido en Kilgarvan. Esos paralelismos (y otros) de la historia de César y de la historia de un conspirador irlandés inducen a Ryan a suponer una secreta forma del tiempo, un dibujo de líneas que se repiten. Piensa en la historia decimal que ideó Condorcet; en las morfologías que propusieron Hegel, Spengler y Vico; en los hombres de Hesíodo, que degeneran desde el oro hasta el hierro. Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio César. De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick el día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible… Ryan indaga que en 1814, James Alexander Nolan, el más antiguo de los compañeros del héroe, había traducido al gaélico los principales dramas de Shakespeare; entre ellos, Julio César. También descubre en los archivos un artículo manuscrito de Nolan sobre los Festspiele de Suiza: vastas y errantes representaciones teatrales, que requieren miles de actores y que reiteran episodios históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron. Otro documento inédito le revela que, pocos días antes del fin, Kilpatrick, presidiendo el último cónclave, había firmado la sentencia de muerte de un traidor, cuyo nombre ha sido borrado. Esta sentencia no condice con los piadosos hábitos de Kilpatrick. Ryan investiga el asunto (esa investigación es uno de los hiatos del argumento) y logra descifrar el enigma.

Kilpatrick fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches. He aquí lo acontecido:

El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores. El país estaba maduro para la rebelión; algo, sin embargo, fallaba siempre: algún traidor había en el cónclave. Fergus Kilpatrick había encomendado a James Nolan el descubrimiento de ese traidor. Nolan ejecutó su tarea: anunció en pleno cónclave que el traidor era el mismo Kilpatrick. Demostró con pruebas irrefutables la verdad de la acusación; los conjurados condenaron a muerte a su presidente. Éste firmó su propia sentencia, pero imploró que su castigo no perjudicara a la patria.

Entonces Nolan concibió un extraño proyecto. Irlanda idolatraba a Kilpatrick; la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión; Nolan propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor el instrumento para la emancipación de la patria. Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Kilpatrick juró colaborar en este proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte.

Nolan, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución; tuvo que plagiar a otro dramaturgo, al enemigo inglés William Shakespeare. Repitió escenas de Macbeth, de Julio César. La pública y secreta representación comprendió varios días. El condenado entró en Dublín, discutió, obró, rezó, reprobó, pronunció palabras patéticas, y cada uno de esos actos que reflejaría la gloria, había sido prefijado por Nolan. Centenares de actores colaboraron con el protagonista; el rol de algunos fue complejo; el de otros, momentáneo. Las cosas que dijeron e hicieron perduran en los libros históricos, en la memoria apasionada de Irlanda. Kilpatrick, arrebatado por ese minucioso destino que lo redimía y que lo perdía, más de una vez enriqueció con actos y palabras improvisadas el texto de su juez. Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Lincoln, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.

En la obra de Nolan, los pasajes imitados de Shakespeare son los menos dramáticos; Ryan sospecha que el autor los intercaló para que una persona, en el porvenir, diera con la verdad. Comprende que él también forma parte de la trama de Nolan… Al cabo de tenaces cavilaciones, resuelve silenciar el descubrimiento. Publica un libro dedicado a la gloria del héroe; también eso, tal vez, estaba previsto.

Por favor, déjanos tu comentario.

de borgesyyo

21 comentarios el “Círculo de Lectores Borgianos I

  1. Abro un libro. La voz de Borges resuena en mis oídos a través de las palabras que dejó escritas. El pasado se hace presente y me nutre el alma. Gracias Maestro.

  2. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible… Que delgada es la frontera entre la realidad y la literatura con Borges, o tal vez es que al final son la misma cosa y una lleva a la otra.

  3. Por cada palabra que forma cada frase apegada al papel que plasma el talento del mas grande escritor de todos, mis ojos recorrieron un puente de la mejor literatura que ha dejado a mi mente en su mejor bienestar y satisfacción.
    Sus escrituras son eternas al igual que mi fanatismo por ellas. Tensa red de profundidad y sentimientos en la que me sumergí en mis lecturas por sus palabras
    Aplausos infinitos. Gracias Genio!

    • Simplemente, volcando aquí tu mirada del cuento, regalando tus reflexiones e incluso contestando a algunos de los otros comentarios de este foro. Así todos ofrecemos y recibimos distintas perspectivas e interpretaciones de cada obra. Saludos. Esteban.-

  4. El traidor y el héroe se entremezclan en los cuentos de Borges. Es el caso de otro cuento, La forma de la espada, en la que el traidor se pone en la piel del héroe.

    En la forma de la espada, Borges consigue una eficacia narrativa sorprendente sellando la cara del traidor de una cicatriz rencorosa. El lector no concibe que el inglés – es decir el narrador- y John Vincent Moon puedan ser la misma persona ya que, generalmente, el género del cuento permite pocas veces una progresión tan radical de un personaje. Los personajes de los cuentos suelen ser más estáticos.

    Esta cicatriz junto a la primera descripción del cuento, en la que el inglés aparece como un tipo duro, enérgico y cruel, inducen al lector en error hasta el final del texto. El lector se convence de que el inglés conserva una deuda con algún traidor, y de que su personalidad es incompatible con la de un traidor.

    Contrariamente John Vincent Moon es muy joven, flaco y fofo a la vez, invertebrado y vanidoso, muchos rasgos que se ajustan perfectamente a la idea que nos hacemos de un posible traidor. Además se acobarda y pierde aplomo en situaciones peligrosas.

    Borges juega con estereotipos para que el efecto de sorpresa sea mayor.
    Lo increíble en este cuento es que acabamos desconociendo el verdadero nombre del héroe, del que realmente importa. La única marca de su existencia es aquella forma de la espada, aquella cicatriz que zanja la cara del traidor. De alguna forma, el héroe no existe sino por el traidor. El héroe solo existe a través de éste:

    “Yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres, Shakespeare es de algún modo el miserable John Vincent Moon”

    PS: El inglés del cuento conspira por la independencia de Irlanda, un guiño intertextual al cuento del traidor y del héroe. Asimismo las dos referencias a Shakespeare dan de que pensar!

    • Gracias Kim por el brillante análisis que nos regalas en este comentario. Tu mirada de las obras de Borges es absolutamente enriquecedora. Gracias por honrar este foro con tus palabras. Un abrazo. Esteban.-

  5. Estoy haciendo mi tesis de doctorado sobre Borges y la literatura gauchesca. Les estoy infinitamente agradecida por este espacio. Un abrazo circular y borgeano.

    Alejandra Amatto

  6. Ya lo había leído y ahora que lo releo nuevamente, me asombra la conexión entre ese tiempo y el presente: re-elaboro los laberintos, las simetrías temporales, la trama tejida para escribir una historia tan genial. Yo ya no sé como leerlo a Borges, porque cada párrafo me lleva a un universo diferente, pero que encaja en todos los demás y eso es precisamente, en mi, su mayor seducción.
    Gracias.-
    Raul Olivares.-

  7. Desde los pagos de los hermanos EDUARDO Y CRISTIAN NILSEN y manifestando la profunda admiración que nos une al MAESTRO DON JORGE LUIS, los saluda vuestro fiel seguidor…

  8. no me averguenza decir que como argentino al conocer primnero su figura publica,en realidad no era de mi agrado,sus discursos antiargentinos.despues me di cuenta la ironia.
    hoy sigo sosteniendo q es el mejor narrador universal.si,universal.esas formas de entrar en espirales tiempo-espacio q son increibles.
    a lo mejor no me agrada tanto en cuanto acomete con toda “intelectualidad·”Tlön, Uqbar, Orbis Tertius(como ejemplo)sin embargo hay poesias de el inconmensurablesLOS ENIGMAS

    Yo que soy el que ahora está cantando
    Seré mañana el misterioso, el muerto,
    El morador de un mágico y desierto
    Orbe sin antes ni después ni cuándo.
    Así afirma la mística. Me creo
    Indigno del Infierno o de la Gloria,
    Pero nada predigo. Nuestra historia
    Cambia como las formas de Proteo.
    ¿Qué errante laberinto, qué blancura
    Ciega de resplandor será mi suerte,
    Cuando me entregue el fin de esta aventura
    La curiosa experiencia de la muerte?
    Quiero beber su cristalino Olvido,
    Ser para siempre; pero no haber sido.
    esto es borges-añorando muerte

    SER PARA SIEMPRE/PERO NO HABER SIDO

  9. Saludos y felicitaciones por este blog. Realmente, en mi concepto, el cuento resumen en forma brillante las opiniones de Borges en torno a la historia, la eternidad y la repetición cíclica y sucesiva de hechos colectivos y personales, que unifican y convierten al mundo en un ciclo interminable del destino, donde la historia suele repetirse con la participación y colaboración, azarienta aveces, planificada en otras, de los grandes genios universales; con el aditivo que en este cuento, que los planes y ejecuciones de los conspiradores, terminan repitiendo la vida de César, e incluye a Shakespeare, como un ilustre narrador, no sólo del mundo literario, sino que lo convierte en un participante directo en la gesta histórica irlandesa! Quizas, cuando comentamos las obras de Borges, nuestras explicaciones tambien se convierten en un dificil cuento de ciencia ficción! Gracias por esta oportunidad y espero haberme explicado correctamente. Saludos.

  10. hola buenas tardes queria ver si me podian responder una duda que tengo, hay un poema d Borges circulando que se llama aprendiendo, este poema lo escribio Borges o no? saben quien lo escribio?

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